
LOS TRES HERMANOS
Capítulo I: El amor que venció al rechazo
Esta es una historia real ocurrida en la comunidad nativa de Uut, ubicada a orillas del río Marañón, en el distrito de Imaza, provincia de Bagua, departamento de Amazonas. Es la historia de una familia Awajún cuya vida estuvo marcada por el amor, el sacrificio, la fe y la superación. Corría el año 1961 cuando un joven llamado Jorge Kasen Chamik, natural de la comunidad de Uut, conoció a la señorita Elda Paati Ayui, hija del pastor Manuel Paati Masuig. Como ocurre con muchos jóvenes, ambos se enamoraron profundamente y decidieron iniciar una relación.
Sin embargo, aquel amor no fue bien recibido por los padres de Elda. Ellos consideraban que Jorge no era el hombre indicado para su hija, pues afirmaban que era un joven sin futuro. Su mayor deseo era verla casada con un hombre profesional y con mejores oportunidades económicas. A pesar de las constantes negativas y de los consejos familiares, el amor entre Jorge y Elda se fortalecía cada día más. Ninguno de los dos estaba dispuesto a renunciar a la relación que habían construido. Finalmente, después de un tiempo, lograron comprometerse.
Los padres de Elda terminaron aceptando la unión, no porque estuvieran convencidos de Jorge, sino por el profundo amor que sentían por su hija y porque comprendieron que ambos deseaban formar una familia. Jorge no poseía títulos profesionales. Su vocación era distinta: dedicaba su vida a predicar la palabra de Dios en las comunidades nativas de la Amazonía. Esa era su misión y el servicio que ofrecía a su pueblo.
Con
el paso de los años contrajeron matrimonio y formaron un hogar lleno de
esperanza.
Una
familia feliz
Fruto de ese matrimonio nacieron cuatro hijos: Gamariel Kasen Paati, Eva Judith Kasen Paati, Malaquías Kasen Paati y Kelvin Kasen Paati.
La
vida transcurría con sencillez, pero con mucha felicidad.
Por
el trabajo evangelizador de Jorge, con frecuencia debía recorrer distintas
comunidades nativas del distrito de Imaza. Permanecía varios días fuera de casa
anunciando el Evangelio y regresaba llevando alimentos para su familia. Muchas
veces volvía con añuje asado, patarashca de boquichico y otros productos
obtenidos durante sus recorridos por la selva. Elda conocía perfectamente el
día en que regresaría su esposo. Junto con sus hijos lo esperaba con alegría,
pues sabían que volvería cargado no solamente de alimentos, sino también de
cariño y esperanza.
Aquellos
fueron años de unión familiar.
LA
TRAGEDIA
Pero
la vida puede cambiar en un instante.
Un día, Elda Paati Ayui sufrió la mordedura de una víbora venenosa. A pesar de los esfuerzos realizados, perdió la vida.Su fallecimiento marcó profundamente a Jorge Kasen y dejó un enorme vacío en la familia. Los cuatro niños quedaron huérfanos de madre siendo todavía muy pequeños. A partir de ese momento surgió una difícil decisión: ¿quién debía hacerse cargo de los niños? Los hermanos de Elda deseaban llevarlos a vivir con su abuela materna. Sin embargo, Jorge recordó las últimas palabras que su esposa le había repetido en varias oportunidades: "Jorge, si algún día llegara a morir, nunca dejes a nuestros hijos en la casa de mi mamá." Movido por aquella promesa, decidió permanecer junto a sus hijos y cumplir el deseo de su esposa.
Posteriormente los llevó a la comunidad de Tutumberos exactamente en la comunidad nativa de Tayu, donde vivían su madre y sus hermanas. Fue allí donde la abuela paterna asumió la difícil responsabilidad de cuidar y criar a los cuatro niños mientras Jorge continuaba trabajando para sostener a su familia.
La
infancia de los hermanos
La
niñez de los cuatro hermanos estuvo llena de limitaciones.
En aquellos años la comunidad aún no contaba con una institución educativa plenamente organizada. La escuela funcionaba de manera muy precaria y la educación era limitada. Tiempo después se implementó el programa EGECOM, destinado a brindar educación a los niños de las comunidades más alejadas. Sin embargo, las condiciones seguían siendo difíciles. Muchas veces las clases no se desarrollaban de lunes a viernes como ocurría en las ciudades. Los docentes llegaban de manera irregular y el proceso educativo sufría constantes interrupciones. A pesar de todas esas dificultades, los hermanos nunca abandonaron el sueño de salir adelante.
Relato
de Kelvin
Recuerdo
claramente aquellos años.
En
nuestra comunidad apenas vivían unas dieciocho familias comuneras y los
estudiantes no pasábamos de doce alumnos.
Nuestra
escuela era muy pequeña. Rara vez lográbamos completar una semana entera de
clases. Muchas veces los docentes no podían llegar debido a la distancia, las
lluvias o las dificultades del transporte.
Crecimos
con muchas carencias, pero también aprendimos el verdadero valor del esfuerzo,
de la solidaridad y de la perseverancia.
Nunca
imaginamos que aquellas dificultades serían la base de nuestra fortaleza.
La
historia de nuestra familia demuestra que la pobreza nunca puede impedir que
una persona alcance sus sueños cuando existe voluntad, trabajo y fe.
En
el siguiente capítulo conocerán la historia de los tres hermanos huérfanos, su
trayectoria educativa, los obstáculos que enfrentaron y cómo lograron
convertirse en profesionales comprometidos con el desarrollo de su pueblo y de
la Amazonía peruana.
Autor:
Abg. Kelvin Kasen Paati